Los modelos de Estado basados en los planteamientos leninistas desde
1989 demostraron su poca viabilidad, el fracaso en la
consecución de sus objetivos fundacionales, como en la
posibilidad de ser sostenibles, hicieron que muchos
descreyeran en los objetivos y mecanismos del comunismo. Así mismo el
marco creado por la guerra fría y todos los instrumentos
ideológicos que sirvieron a un bando y otro para mantener el
control de sus respectivas sociedad, hicieron que se
viera la caída y transformación de los estados comunistas como una
derrota militar. Desde esa perspectiva surgió la pregunta
¿qué va a pasar con el comunismo en los
estados democráticos? muchos hablaron de su fin y su
poca viabilidad para sostenerse, y voces como las de
Fukuyama hablaron de su extinción.
Sin embargo con la aparición
de movimientos como "los indignados" en España y
sus replicas en diferentes partes del mundo y la capacidad
mediática para difundirse, surge de nuevo la pregunta que se creyó
abandonada ¿el comunismo se murió? Pero la pregunta
no solo se debe hacer desde los
"comunistas" sino también desde aquellos que no lo fueron
y lo combatieron desde sus diferentes posiciones.
En Ecce Comu,
Gianni Vattimo, ofrece un panorama amplio de los
caminos que podría tomar el comunismo, y
llega a la conclusión que los tiempos de las manifestaciones
del comunismo del siglo XX a llegado a su fin y s u reto es
leer los nuevos tiempos. Pero mientras en Europa se
hace un revisionismo en Latinoamérica pasa todo lo contrario, basta
mirar los comentarios de radio, prensa escrita y redes
sociales donde la gente del común expresa sus
opiniones y se puede percibir el gran éxito de la educación
anti - comunista dirigida por Estados Unidos y
sus aliados, durante los casi cincuenta años de guerra
fría que vivió el planeta. Parece que la lección
fue tan bien aprendida por tres generaciones de latinoamericanos,
que cuando se habla de redistribución de la riqueza, a unos se les
pone la piel de gallina, porque creen que se está
hablando de expropiar, como algunos sistemas totalitarios
disfrazados de democracias lo hacen, o cuando se habla de
"indices de desigualdad" piensan que se esta hablando de
poner en peligro el modelo de libre empresa como algunos
sistemas democráticos disfrazan el totalitarismo de las corporaciones
para "mantener el negocio", cuando en
realidad son estrategias planteadas desde el mundo capitalista
para mantener la sostenibilidad del sistema.
En Latinoamérica,
nuestra falta de criterio y ausencia de disciplina política, está
permitiendo que nuestras decisiones se estén volviendo anacrónicas y
carentes de reflexión. Estamos volviendo a los tiempos de la
independencia de España, corriendo el gran peligro que
volvamos a quedar en manos de un nuevo amo o apretemos
fuertemente nuestras cadenas al anterior, corremos el riesgo
que nos pase como al prisionero del poema de Kahil
Gibran y no podamos escapar porque definitivamente estamos
hechizados por su artificioso encanto.
Estas personas
también establecen que criticar el sistema político, o la forma
como se toman decisiones en torno a problemas álgidos,
como negociaciones con grupos terroristas, o sindicatos, es
parte de una posición blanda que abraza a los
comunistas y les está permitiendo apoderarse con todo.
Pero también hay
especímenes no menos radicales y no menos reactivos que
establecen que cualquier comentario a favor del sistema
es una traición de clase contra los ideales del poder del
pueblo.
A ese tipo de
personas les comento, El
comunismo está muerto!!! esta muerto y ya!!! dejen el cadáver tranquilo....!!!!
Aprendimos tan
bien la lección de los imperios que no hemos
podido pensar por nuestra cuenta, no hemos
podido darle la espalda al norte, ni hemos podido
borrar el recuerdo tan cómodo, de cuando
habían enemigos y amigos, que de lado y lado podían eliminarse, y
se consideraban bajas razonables. James Bond, los superamigos
y las escuelas nos enseñaron que no debíamos confiar en
todo aquello que se vistiera de rojo, y por el
otro lado los intelectuales y personas que buscaban un cambio
vieron en el comunismo y la desconfianza al discurso del
sistema su mejor bandera para vivir, su Ethos... ahora
buscamos esa comodidad en este momento de crisis, pero
surge la pregunta, ¿donde están los amigos y
donde están los enemigos? y seguimos buscando las
respuestas en el Norte.
Pero el exultante
optimismo con el que recibieron los liberales la caída
del régimen en la Alemania democrática y en
la URSS, parece que cegó a latinoamerica y amigos y
enemigos, no pudieron ver con claridad que se estaba re -
acomodando el mundo, y nos contentamos con apretar un
poquito más la cadena al imperio emergente, aun a sabiendas
que las reglas de juego estaban cambiando.
En latinoamerica,
la Guerra Fría nunca cesó, y como nos
sucedió en el proceso de independencia, es como si nunca nos
hubieramos enterado que los grandes discursos
fundacionales se habian convertido en fábulas para
niños, no nos hemos dado cuenta que los miedos
antiguos ahora son parte de una aterradora pero ficticia obra
de terror. Los nuevos peligros igual que al inicio de
la edad contemporanea, ya no se pueden explicar con lobos y
príncipes valientes. Pero existen personas que quieren hacerlo y
buscan comunistas y capitalistas en un mundo hay
corporaciones y medios de comunicación.
Las antiguas
fábulas que se están extinguiendo en el mundo, aquí se
fortalecen y reverdecen, estamos en los tiempos de
Gutierrez Girardot, no tenemos el carácter ni la
intención de cambiar la situación, porque las fábulas
de la Guerra Fría, permiten justificar nuestra guerra,
nuestra apatía, nuestra macabra danza de la muerte, y sobretodo la
posibilidad de odiar lo otro como una forma de sobrevivir
cuando no hay forma de enfrentarse al gran poder.